Cómo la geografía moldea nuestra forma de oler
Hay una suerte de sereno romanticismo en la idea de que una fragancia pueda contar la historia de un lugar. Mucho antes de los mapas, las personas se orientaban por el mundo a través de lo que podían sentir y oler: el sol calentando los cítricos, un rastro de jazmín al caer la tarde, el aire cargado de especias de un mercado en algún lugar lejos de casa. Incluso hoy, un perfume puede llevarle más lejos de lo que jamás podría un pasaporte.