Mince pies

Lo gourmand está en el corazón de la inspiración de Ormonde Jayne, y mi placer culpable es cocinar y compartir lo que preparo con mis seres queridos.

Los mince pies son un imprescindible y toda una tradición navideña. Aunque parezca increíble, los mince pies podrían remontarse al menos al siglo XII y se cree que tienen su origen en la cocina de Oriente Medio. El rey Enrique V ya mandó preparar mince pies en 1413 para su coronación. De ahí que sean un manjar muy apetecible en los menús de las celebraciones.

Mi secreto para la Navidad es preparar mis propios mince pies. Cocinar me proporciona un placer inmenso, y una tradición británica durante las fiestas nos mete a mí y a mi familia en el espíritu navideño.

El relleno que preparo para mis mince pies se compone de pasas, pasas sultanas, pasas de Corinto y brandy; para quienes prefieren la versión sin alcohol, zumo fresco de clementinas ecológicas, que sustituye el alcohol a la perfección y aporta al relleno la jugosidad y el sabor perfectos que se necesitan.

Se mezcla todo con las manos y se vierte un poco de zumo de naranja. Pida un deseo y remueva. Cada día, al levantarse, propóngase removerlo antes de encender el hervidor. ¡Deberían ser 30 días! Yo lo dejo unos 21 días, ¡porque luego hay que ponerse de verdad a prepararlos!

Receta de masa quebrada

Cuando los niños eran pequeños, nos turnábamos en la mesa del desayuno para remover la mezcla de los mince pies, lo que era toda una tradición.

El 21 de diciembre es el día en que preparamos los mince pies.

Prefiero que no lleven demasiada masa, así que la estiro completamente fina. Después añado la fruta desecada, ya impregnada de todos esos ricos sabores. A veces los decoro con una estrella recortada. Se pincelan con yema de huevo y, voilà, al horno. Preparo cuatro tandas y acaban siendo una manera estupenda de expresar gratitud a amigos y familiares y de compartir el espíritu festivo. Los regalo a compañeros de trabajo, a amigos del barrio e incluso a mi carnicero, para asegurarme un buen corte cada vez que vuelvo a comprar.