Acción de Gracias

Acción de Gracias es una época muy especial del año para la mayoría de los estadounidenses y me encanta celebrarla con la amable invitación de mis amigos americanos. Sin embargo, personalmente el pavo no me entusiasma y, si soy yo la chef de la velada, prefiero asar el estimado poulet de Bresse, del este de Francia y famoso desde 1600, cuando el duque de Saboya ofreció los gallos más rollizos de Bresse al rey Enrique IV. Este poulet francés mantiene hoy en día un estatus increíble que solo obtiene si el ave procede de Bresse. Protegido por su “appellation d’origine”, ofrece una cena verdaderamente deliciosa. Por suerte, es más grande que un pollo normal, así que se puede encargar un ave de 4 kilos. Por supuesto, esto rompe con la tradición de una cena de Acción de Gracias, pero es mi ave de corral preferida. Además, para añadir dramatismo, hay que encargarlo desde Francia, ya sea a través de un buen carnicero de verdad en el Reino Unido o contactando con un carnicero de París o de Bresse e importándolo.

Mis mejores consejos son no cocinar nunca en exceso las aves y dejarlas reposar: cuanto más tiempo repose, más suculenta queda. No es un pollo cualquiera, ¡así que trátelo con sumo cuidado! Tiene más carne que un pavo o un pollo normales. Campa en libertad y vive hasta 8-10 meses, libre de hormonas y aditivos. Su sabor es increíble, y mis amigos americanos ya están convertidos y se preguntan si se puede importar a Estados Unidos. Queda mucha carne, así que al día siguiente preparo sándwiches para el almuerzo; un día después, un curry, y con la carcasa restante hago un caldo. La inversión merece la pena: es un verdadero capricho y mi versión de Acción de Gracias, y nunca falla.

Acción de Gracias es una época muy especial y un momento del año en el que tengo la oportunidad de reflexionar sobre la vida, mis amigos americanos y los socios americanos de Ormonde Jayne. Doy gracias por todos los ámbitos de la vida que nos hacen felices y alimentan nuestra alma.

Soy afortunada de estar en un negocio tan maravilloso. Mantengo una relación sincera con todos nuestros socios, colegas y empleados, con quienes tengo la oportunidad de trabajar. Estas personas son ya mucho más que simples socios comerciales: son amigos.