ORÍGENES
El sentido de la estética de Linda y su fascinación por los frascos de perfume, las fragancias y los sabores comenzaron cuando era niña. Uno de sus pasatiempos favoritos del fin de semana era hacer velas, vaporizadores de ambiente y chocolates; para Linda, siempre se trataba del aroma o del sabor. A medida que crecía su colección de frascos de perfume vacíos, le regalaron un frasco lleno de Madame Rochas; fue como recibir un cofre del tesoro para atesorar, y un apasionante nuevo mundo de alta perfumería se abría ante ella, dando comienzo a una fascinación por las fragancias que duraría toda la vida.
De joven, Linda viajó por todo el mundo y se instaló en Sudamérica, donde buscó una idea de negocio viable que la llevó a fundar una heladería. Con nuevas y emocionantes combinaciones de sabores, cada helado recogía las inspiraciones de sus viajes y de sus experiencias con culturas diversas. Hoy, a Linda le encanta cocinar añadiendo aromas y sabores inesperados a la comida: ella lo llama Gourmande Jayne. Entretanto, las colecciones de perfumes de Ormonde Jayne están todas ligadas a las polifacéticas culturas y a los ingredientes increíblemente diversos descubiertos durante toda una vida de viajes.
HAPPENSTANCE
Tras regresar a casa, se reencontró con un amigo de la infancia que trabajaba para la boutique de alta joyería de Chanel en Old Bond Street. Él le preguntó de inmediato si podría crear una vela perfumada excepcional. Linda no pudo resistirse al reto; tras meses experimentando con cada aspecto de la elaboración de velas, desde el grosor de la mecha hasta la mezcla de colores, y tras convertir su cocina en un estudio, presentó por fin el resultado. Chanel quedó encantada y encargó de inmediato 50 velas. Al no poseer una empresa con la que emitir una factura, Linda registró Ormonde Jayne en Companies’ House. La marca fue bautizada combinando su segundo nombre con el nombre de la calle donde había establecido su petit atelier.
NACE UNA CASA
El boca a boca se extendió rápidamente entre los entendidos de Londres y Linda recibió encargos de velas personalizadas para Burberry, reconocidos interioristas y el Blakes Hotel. Cuando el taller de su casa se le quedó pequeño, Linda apostó por un estudio, obteniendo –con no poco esfuerzo– una licencia de alcohol desnaturalizado, y comenzó a fabricar su creciente gama de perfumes, sprays para el hogar, aceites de baño y cremas corporales.
LA BOUTIQUE
En octubre de 2001, cuando quedó disponible una pequeña y encantadora boutique en Old Bond Street, en Londres, la vitalidad y el compromiso característicos de Linda, junto con la extraordinaria gama de perfumes, convencieron al propietario de que Ormonde Jayne sería un éxito y encajaría a la perfección entre las prestigiosas tiendas de los alrededores. La boutique de Ormonde Jayne no solo abrió sus propias puertas, sino también las de una nueva era para la perfumería nicho británica, abrazando la vanguardia de la creatividad.
EMBALAJE
El inconfundible estilo de Ormonde Jayne: diseño inteligente, líneas puras, sólido y funcional y, a la vez, rebosante de sensualidad y elegancia clásica, con nuestros característicos colores de contraste en vibrante mandarina.
Es un clásico atemporal, masculino y a la vez femenino, moderno y elegante: sencillamente deslumbrante.
«Al crear Ormonde Jayne, mi objetivo era combinar los elementos que, en mi opinión, definen la verdadera elegancia: la calidad de la artesanía inglesa, el arte de la perfumería francesa y la sensualidad y la armonía natural de Oriente»
Linda Jayne Pilkington
Creadora y fundadora